La
presencia de las organizaciones en las redes sociales es una práctica habitual. Es cierto que la
utilización de estas redes como la forma actual de relación por parte
de los adolescentes está llevando al resto de la sociedad a integrarse
en este movimiento, más por preservación que por interés real.
Las
redes sociales ofrecen un acceso inmediato a una gran cantidad de
posibles clientes pero los riesgos son numerosos y deben estar
estudiados y con planes de mitigación predefinidos.
Crear una cuenta
Facebook o Twitter es sencillo pero igual de sencillo es echar por
tierra la reputación de una organización.
Si
una organización quiere realizar un proyecto de marketing viral,
“Optimización de los Medios Sociales” o SMO (Social Media Optimization),
antes de lanzar el proyecto tecnológico debe tener claro qué
implicaciones y qué consecuencias va a suponer.
- Tener estrategia definida con antelación: objetivos, contenidos y enfoque. Es necesario una introspección en el marketing de la organización para definir la estrategia a seguir en este proyecto de marketing viral o marketing de las redes sociales.
- Asignar los recursos necesarios para mantener la interlocución con todos los usuarios que respondan. Es imprescindible dar respuesta a los usuarios para generar recursividad.
- Debe analizar la información estadística. El origen de las visitas, la duración, el número de visitas recursivas, la secuencia de navegación, etc.
- Fomentar la participación con los usuarios y no reducirse a hablar de la organización y los productos. Un simple comentario negativo sobre la marca puede correr como la pólvora.
- Cuidar con detalle la reputación en línea mediante perfiles específicos o mediante subcontratación. Una vez que das el paso a las redes sociales la partida se juega a muchas bandas y, en ocasiones, puede haber contaminaciones interesadas.
- Es imprescindible generar relación directa con los usuarios para aumentar en visitas, amigos y difusión de las cuentas. Para ello es necesario provocar diálogos con personajes conocidos, con expertos o con usuarios relevantes que apoyen la difusión de los eventos o promociones.
Del
mismo modo que ocurre en el Marketing Directo, el posicionamiento en
internet debe ir acompañado de campañas promocionales que identifiquen
el producto y la oferta. Si nuestro lema o campaña va dirigido a la
calidad, al precio o al nivel de servicio un simple comentario puede
provocar una “hemorragia” de opiniones negativas. Si nuestro eslogan
busca la autenticidad, la diferenciación o la genialidad podemos llegar a
conseguir un centro de opinión en la red que propague nuestra marca.

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